¡A SU SALUD!

 

 

En un momento en que muchos consideran que la abstinencia es una virtud, el profesor Arthur L. Klatsky, consultor senior en cardiología e investigador adjunto del Kaiser Permanent Medical Care Program de Oakland, California, demuestra que el consumo moderado de alcohol tiene beneficios cardiovasculares. El doctor Klatsky llegó a esta conclusión luego de tres décadas de investigación en la cual encontró que un trago de alcohol al día para las mujeres y dos para los hombres contribuye a elevar la cantidad de lipoproteínas de alta densidad en la sangre (también conocidas como HDL o “colesterol bueno”) que protegen y ayudan a limpiar los vasos sanguíneos. Adicionalmente descubrió que el alcohol puede actuar como un agente anticoagulante cuyo efecto se prolonga hasta 24 horas después de la ingesta, lo que ayudaría a evitar casos de trombosis y podría reducir el riesgo de sufrir arterioesclerosis e infarto de miocardio. Si bien los beneficios de esta receta espirituosa se extienden a la mayoría de la población adulta, los estudios señalan que son especialmente efectivos en mujeres mayores de cincuenta años y hombres mayores de cuarenta, edades en las que aumenta el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares. Por otra parte “los consumidores deben adquirir el hábito de acompañar las bebidas alcohólicas con algún alimento o tener algo en el estómago antes de consumirlo. De esta forma hay una mejor absorción del alcohol por lo que se logra un efecto preventivo superior”, dice Klatsky. La clave está en la cantidad Definir la moderación puede ser un asunto complejo, pues para algunos puede significar tomar sin causarles problema a quienes nos rodean y para otros puede entenderse como ingerir alcohol sólo los fines de semana. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todos reaccionamos igual frente al alcohol y que factores como el género, la edad e incluso la cultura,
influyen en la forma de consumir y metabolizar bebidas alcohólicas. La medida estándar de “moderación” pone el límite en dos vasos de alcohol al día para los hombres y uno para las mujeres. Ingerir más de esto puede acarrear problemas físicos, sociales y psicológicos y por lo tanto debería evitarse. Si bien consumir alcohol es una decisión que se fundamenta en el juicio

y responsabilidad de cada persona y la intención del doctor Klatsky y sus colegas no consiste en incentivar el consumo generalizado, hay un aspecto de su investigación que vale la pena resaltar y es que las personas abstemias tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades coronarias que quienes beben con moderación. De hecho, según un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Milán-Bicocca y el Järvenpää Addiction Hospital de Finlandia, consumir hasta 25 g diarios de alcohol reduce en cerca de 20% el riesgo de sufrir una complicación cardiaca. Así las cosas, podemos decir que un patrón saludable de consumo de bebidas alcohólicas consiste en tomar pocas cantidades en varios días. Ser consistentes, es decir, no saltar de un trago a otro y elegir bebidas de buena calidad son otras recomendaciones del programa “Pactos por la vida: Saber vivir, saber beber”, del Centro de Estudios Sociales de la Universidad Nacional de Colombia, y de la campaña “Hablemos de Alcohol”, de Bavaria. Por supuesto, existen otros factores asociados que ejercen una influencia innegable en el bienestar del organismo y el buen funcionamiento del corazón, venas y arterias. Hacer ejercicio y evitar el cigarrillo son dos de los hábitos más saludables que actúan como protectores de los órganos del sistema circulatorio. Por el contrario, la obesidad, la hipertensión, la diabetes y los niveles altos de colesterol LDL, así como la historia genética, juegan en contra de la salud del corazón. Existen muchas razones para destapar una botella y beber de ella, ya sea para acompañar una cena exquisita, para celebrar, para recordar, para olvidar. La buena noticia es que a estos motivos se suma la posibilidad de proteger su corazón mientras disfruta los matices de su cepa favorita, el sabor amargo de una cerveza o el elíxir aromático de una ginebra, claro está, en la justa medida.

No se trata de discutir si el alcohol es bueno o malo para el corazón, sino de aprender a consumirlo en las cantidades adecuadas.



EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD. LEY 30 DE 1986 – PROHÍBASE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD. LEY 124 DE 1994. PROHIBIDA LA VENTA A MUJERES EMBARAZADAS. / CONSUMA CON RESPONSABILIDAD.